Hoy, 25 de junio de 2016, en los cultos de la Virgen del Olvido del Caballero de Gracia, las monjas habían preparado el altar de un modo primoroso, como suelen hacer con gran delicadeza con Jesús Sacramente. Pero además hoy había una novedad importante, la Virgen del Olvido aparecía con un manto espectacular, que fue un regalo de los Reyes de España en 1859, como se puede leer en la parte trasera del manto. Estas son las fotos y a continuación se copia de un texto de la Vida admirable en el que se cuenta la elección de la Madre Patrocinio como abadesa del convento de San pascual de Aranjuez en 1859, a la que asistieron los Reyes, y que sin duda fue la ocasión por la que regalaron dicho manto.

 

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ELECCIÓN DE ABADESA DE LA MADRE PATROCINIO EN EL CONVENTO DE SAN PASCUAL DE ARANJUEZ EL 25 DE MAYO DE 1859

 

 

En el año 1859, tan luego que mi reverenda madre vio aproximarse el trienio de su prelacía, hizo, con la anticipación debida, renuncia de su cargo, rogando al mismo tiempo al Eminentísimo Sr. cardenal arzobispo de Toledo, Don Fray Cirilo de Alameda y Brea, que tuviera la bondad de hacer por sí mismo la santa visita y elección de abadesa; por ser la elección que había de verificarse la primera en aquel Real convento, del exclusivo patronato de su Majestad la reina Doña Isabel II y de su Augusto esposo Don Francisco de Asís. Su Eminencia Reverendísima accedió gustosísimo a los ruegos de tan ejemplar prelada y madre nuestra; y habiendo sabido que Sus Majestades, que se hallaban de jornada en Aranjuez, habían resuelto orar y enaltecer el acto de la elección con su Real presencia, dio Su Eminencia Reverendísima las órdenes oportunas, para que todo se hiciera con la solemnidad debida, como así se verificó en los días 23, 24 y 25 de mayo del ya citado año 1859.

 

Llegó su Eminencia a Aranjuez el día 23, acompañado de su secretario de cámara y de los familiares y observado puntualmente por las religiosas cuanto prescribe el ceremonial para el caso, oyeron de labios del prelado una muy ferviente plática y exhortación, con lo cual quedó abierta la visita canónica, resultando de la misma abundantísimos frutos bendición y alabanzas para Dios y para la comunidad; pues todo lo hallado por su Eminencia había sido satisfactorio y muy consolador para su corazón de padre y pastor diligentísimo.

 

El día 25, asistiendo al acto SS. MM. D. Francisco de Asís y D.a Isabel II, procedió el Excmo. prelado a la elección de abadesa de la comunidad, con todas las formalidades de costumbre y cumpliendo todo lo ordenado para el caso por la ley eclesiástica y constituciones de la Orden, saliendo elegida por unanimidad de votos en el primer escrutinio mi Rda. madre, no sin gran confusión y mortificación suya.

 

Durante la elección estuvo expuesto el Santísimo Sacramento, por orden de su Eminencia, y en oración el resto de la comunidad que no asistía al capítulo. Publicada la elección y recitadas las preces de costumbre, el prelado confirmó la elección verificada y dio posesión de su nuevo cargo a la sierva de Dios. El júbilo de todas fue sin medida, menos el de mi amadísima madre, cuyo corazón quedó verdaderamente crucificado. Después de una muy fervorosa exhortación a las religiosas estimulándolas a la más exacta observancia de la regla, constituciones y santos votos, mandó el Rmo. prelado a mi venerada madre que tomara el báculo que como fundadora le correspondía; y, por no haber ninguno en la comunidad, le regaló el suyo, que mi madre amada, llena de humildad y por obediencia, tomó y usó en aquella ocasión solamente. Este báculo se conservó siempre en la vitrina que en el coro tiene la Virgen de las Misericordias y hoy se guarda en el archivo de esta comunidad de Guadalajara, como preciada reliquia.

 

Los Augustos Reyes salieron edificadísimos del acto presenciado y llenos de emoción sus piadosos corazones.

 

(Fragmento del capítulo XXIV de Vida Admirable)